Trabajo artesanal
Esmalte
El esmaltado miniatura es un arte que tiende a perderse, y hoy en día son pocos los artistas que se dedican a ello en razón de su alto grado de dificultad. En un primer momento, el esmaltador toma el esmalte bruto, lo tritura y lo limpia hasta obtener un polvo muy fino que luego mezclará con esencias y aceites para dar origen a la paleta de colores. El esmalte se aplica con un pincel, en finas capas sucesivas que se vitrifican al ser expuestas a temperaturas superiores a los 800°C. La técnica constituye una rigurosa ciencia de las mezclas, que sólo se adquiere con la experiencia. A medida que avanza en su trabajo, el esmaltador utiliza colores cada vez más puros e intensos. Por último, conviene aplicar el esmalte transparente o fundente, sometiéndolo varias veces al horno (la famosa técnica de Ginebra), para conferir profundidad al diseño. Cada pieza esmaltada debe ser expuesta al fuego unas veinte veces, operación riesgosa dada la fragilidad de la materia. Así, el menor inconveniente puede obligar a comenzar todo el proceso nuevamente.
