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Servicio Completo Para Relojes
El trabajo de nuestros expertos infunde una nueva vida a su reloj ya que, para efectuar la revisión completa, nuestros artesanos realizan un minucioso desmontaje del reloj y el movimiento.
Se limpia cada una de las piezas del movimiento, que en el caso de los relojes mecánicos son más de cien. Luego se reemplazan las piezas gastadas, las juntas, y la pila si se trata de un reloj de cuarzo. Además, se regula el movimiento y se prueba cada una de las funciones con extremo cuidado.
Cada pieza decorativa deberá corresponder a la alta exigencia de Piaget en materia estética.
El pulido manual y el rodiado del oro blanco coronan la puesta a punto casi integral del reloj, que quedará como nuevo y brillará con su resplandor original.
Se recomienda que este tipo de servicio se realice cada tres años, alternándolo con el servicio de mantenimiento. En general, el tiempo estimado para este trabajo es de una jornada, a lo que cabe añadir unas 500 horas de pruebas, según el modelo.
Una vez finalizado, experimentará el placer de lucir un reloj casi nuevo.
Se limpia cada una de las piezas del movimiento, que en el caso de los relojes mecánicos son más de cien. Luego se reemplazan las piezas gastadas, las juntas, y la pila si se trata de un reloj de cuarzo. Además, se regula el movimiento y se prueba cada una de las funciones con extremo cuidado.
Cada pieza decorativa deberá corresponder a la alta exigencia de Piaget en materia estética.
El pulido manual y el rodiado del oro blanco coronan la puesta a punto casi integral del reloj, que quedará como nuevo y brillará con su resplandor original.
Se recomienda que este tipo de servicio se realice cada tres años, alternándolo con el servicio de mantenimiento. En general, el tiempo estimado para este trabajo es de una jornada, a lo que cabe añadir unas 500 horas de pruebas, según el modelo.
Una vez finalizado, experimentará el placer de lucir un reloj casi nuevo.
Diagnóstico y Desmontaje
Con el fin de brindar un servicio completo de óptima calidad, un mismo relojero se encarga de todas las intervenciones que se deben efectuar sobre el movimiento. El trabajo es enteramente manual y requiere no sólo una gran maestría, sino también la larga experiencia con que cuentan solamente los relojeros formados por Piaget.
Todas las piezas indispensables para la realización del servicio se almacenan en nuestros centros de mantenimiento de todo el mundo, únicos legitimados para utilizar los componentes originales. Si falta una pieza, nuestra manufactura podrá fabricarla en función de la necesidad puntual.
Para comenzar, el relojero procede al control del magnetismo y a la apertura del fondo para extraer el movimiento de la caja. Luego, establece un diagnóstico y, si el cliente lo desea, estima un presupuesto. Una vez finalizada esta etapa, efectúa el completo desmontaje de la caja y la pulsera, a veces compuestas de más de 100 piezas.
Todas las piezas indispensables para la realización del servicio se almacenan en nuestros centros de mantenimiento de todo el mundo, únicos legitimados para utilizar los componentes originales. Si falta una pieza, nuestra manufactura podrá fabricarla en función de la necesidad puntual.
Para comenzar, el relojero procede al control del magnetismo y a la apertura del fondo para extraer el movimiento de la caja. Luego, establece un diagnóstico y, si el cliente lo desea, estima un presupuesto. Una vez finalizada esta etapa, efectúa el completo desmontaje de la caja y la pulsera, a veces compuestas de más de 100 piezas.
Reparación del Movimiento
El relojero efectúa manualmente el completo desmontaje del movimiento, que comprende unas 100 piezas para los modelos más sencillos y hasta más de 200 para los más complicados.
Las piezas se desmontan una por una y cada una de ellas es sometida a una sucesión de baños especiales que permiten eliminar los residuos de lubricante.
El relojero verifica el estado de cada pieza que integra el movimiento; aquellas que están gastadas y que ya no cumplen con los elevados criterios de calidad que exige Piaget se reemplazan sistemáticamente, así como la pila de los relojes de cuarzo.
Después se ensambla manualmente el movimiento y se procede al reglaje y control de las diversas funcionalidades. Luego el relojero lubrifica el movimiento, una operación compleja que requiere la utilización de diferentes aceites específicos, cuya dosis se controla con máximo rigor.
Como última etapa, se verifica la marcha y, de ser necesario, se efectúa un último reglaje.
Las piezas se desmontan una por una y cada una de ellas es sometida a una sucesión de baños especiales que permiten eliminar los residuos de lubricante.
El relojero verifica el estado de cada pieza que integra el movimiento; aquellas que están gastadas y que ya no cumplen con los elevados criterios de calidad que exige Piaget se reemplazan sistemáticamente, así como la pila de los relojes de cuarzo.
Después se ensambla manualmente el movimiento y se procede al reglaje y control de las diversas funcionalidades. Luego el relojero lubrifica el movimiento, una operación compleja que requiere la utilización de diferentes aceites específicos, cuya dosis se controla con máximo rigor.
Como última etapa, se verifica la marcha y, de ser necesario, se efectúa un último reglaje.
Cuestiones Estéticas
Nuestros artesanos limpian la caja, la pulsera y cada una de las piezas. Luego, pulen manualmente la caja, la pulsera y la hebilla, operaciones particularmente delicadas ya que, muchas veces, la superficie de una misma pieza presenta diferentes tipos de acabado. Minuciosas y sumamente delicadas, las operaciones de satinado, diamantado, grabado con agujas y acabado de la piedra requieren la protección parcial de las superficies y, a menudo, el completo desmontaje de la pulsera.
En el caso de los relojes de oro blanco, nuestros maestros artesanos efectúan el rodiado de la superficie, que consiste en colocar una fina capa de rodio sobre el oro, a fin de realzar su brillo y resaltar la belleza de los diamantes.
Nuestros joyeros realizan un control visual del engaste.
En el caso de los relojes de oro blanco, nuestros maestros artesanos efectúan el rodiado de la superficie, que consiste en colocar una fina capa de rodio sobre el oro, a fin de realzar su brillo y resaltar la belleza de los diamantes.
Nuestros joyeros realizan un control visual del engaste.
Controles y Garantía
El relojero da cuerda al reloj y procede a una última serie de ajustes. Tras el ensamble de la pulsera y la caja, coloca la esfera y las agujas sobre el movimiento, cierra la caja y efectúa los reglajes necesarios. Antes de cerrar la caja, se reemplazan todas las juntas, así como los tornillos del fondo que no cumplan con los criterios de calidad exigidos por Piaget.
También se lleva a cabo un nuevo control de estanqueidad y un control completo de las funciones y prestaciones del reloj.
Por último, se simula el uso del reloj en un aparato que reproduce los movimientos de la muñeca, con el fin de comprobar la regularidad del funcionamiento y la exactitud de los reglajes.
Al final de la intervención, se realiza un último control global.
Junto con su reloj se le entregará una garantía de 12 meses, que cubre el trabajo del profesional y las piezas reemplazadas. Experimentará, así, el placer de lucir un reloj en perfecto estado.
También se lleva a cabo un nuevo control de estanqueidad y un control completo de las funciones y prestaciones del reloj.
Por último, se simula el uso del reloj en un aparato que reproduce los movimientos de la muñeca, con el fin de comprobar la regularidad del funcionamiento y la exactitud de los reglajes.
Al final de la intervención, se realiza un último control global.
Junto con su reloj se le entregará una garantía de 12 meses, que cubre el trabajo del profesional y las piezas reemplazadas. Experimentará, así, el placer de lucir un reloj en perfecto estado.
